Riesgos en granjas de porcino – Roedores 2

Una buena sanitización rara vez eliminará los roedores aunque ayudará a su control
Lunes 31 octubre 2005 (hace 11 años 1 meses 4 días)
Para llevar a cabo un control efectivo de roedores en la granja, es necesario implementar un sistema de manejo integrado frente a plagas. Como se ha comentado en un artículo previo, estos sistemas incluyen sanitización, construcción resistente a roedores y reducción de la población. En este artículo se hará una mención de la necesidad de una correcta sanitización, así como pautas generales en la construcción y mantenimiento de instalaciones resistentes a roedores.

Sanitización

Una buena sanitización rara vez eliminará los roedores (pueden sobrevivir en áreas muy pequeñas con cantidades limitadas de comida y espacio), aunque ayudará a su control. Por el contrario, una sanitización deficiente ayudará a atraer y proliferar roedores a la granja. La presencia continua de roedores apunta a que se está dedicando poca atención a un correcto mantenimiento de las instalaciones. Pese a que una sanitización inadecuada contribuye a agravar los problemas de infestación de roedores, tales infestaciones (especialmente de ratones) no tienen por qué implicar necesariamente una sanitización inadecuada. En granjas de porcino es generalmente imposible evitar que los roedores tengan acceso al pienso. Sin embargo, eliminando los refugios en que se esconden, descansan y anidan, se ayuda eficazmente al control de los mismos. Una eliminación regular de los residuos, así como un control de las malas hierbas alrededor de las instalaciones reducirá la cantidad de refugios disponibles para los roedores. Además, un perímetro libre de malas hierbas de aproximadamente 1 metro alrededor de las estructuras puede ayudar a que los roedores se sientan más “expuestos” y permita una detección más fácil de su actividad.

La mayoría de productores de porcino deben soportar una cierta población de roedores en sus instalaciones. Los productores deberán mantener los piensos en instalaciones resistentes a roedores, si es posible. El pienso ensacado deberá mantenerse en palés con suficiente espacio a su alrededor y debajo del material almacenado a fin de facilitar su inspección y la instalación de trampas o cebos.

Construcciones a prueba de roedores

Una forma duradera de control de roedores es mediante una “expulsión” por eliminación de todas las aperturas a través de las cuales éstos pueden penetrar en el edificio. Cuando sea factible, es necesario construir a prueba de acceso a roedores todos los lugares en los que el pienso sea almacenado, procesado o utilizado. Las ratas pueden penetrar cualquier orificio superior a 1,3 cm de diámetro, mientras que los ratones pueden atravesar orificios superiores a 0,7 cm. Para prevenir estas entradas, se deberá sellar todo orificio con material duradero (como fibra de acero, un buen taponador temporal). A fin de cerrar aperturas o proteger otras áreas susceptibles, se deberá utilizar material como hormigón, láminas de metal galvanizado, aluminio o ladrillo, mientras que materiales como láminas de material plástico, pantallas, madera o látex (u otras sustancias susceptibles de ser roídas) no se consideran adecuados.

Las aperturas alrededor de los tornillos sinfín, conducciones y alambres en los puntos en que penetran las estructuras de la granja deberán ser cerrados con mortero, ladrillos o juntas metálicas. Un punto de entrada común de roedores en las instalaciones es a través de las terminaciones no protegidas de corrugados. Si no se bloquean con metal o mortero, estas aperturas proveen de un fácil acceso a los espacios entre paredes y al interior del edificio. El látex o el vinilo son fácilmente roídos por ratas y ratones, por lo que no constituyen una solución óptima para tales situaciones. Toda instalación deberá ser diseñada o modificada de forma que las terminaciones metálicas acaben directamente contra los umbrales de las puertas o en los cimientos.

Puertas, ventanas y pantallas deberán ajustar perfectamente. Puede ser necesario cubrir los bordes con metal a fin de evitar la entrada de roedores mediante roído. Según la edad y tipo de construcción, puede no ser posible adecuar el edificio a prueba de roedores. En tales casos, se deberá tener aún más en cuenta otros medios de control, si cabe. Las ratas pueden desalentarse a cavar cerca de los cimientos si se coloca una capa de grava gruesa alrededor de su perímetro. Esta grava deberá ser de, al menos, 2,5 cm de grueso y disponerse en un ancho de unos 60 cm, con una profundidad mínima de 15 cm. El excavado de las ratas bajo las capas de hormigón o cimientos de las paredes también puede evitarse instalando una lámina metálica de 1,3 cm de grosor, enterrada, profundizando unos 30 a 45 cm con un doblez en el fondo extendiéndose hacia el exterior de la instalación unos 30 cm.

Sígfrid López y Carmen Valverde. Adiveter s.l. España.

Riesgos en piensos

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