Consumo de pienso en cerdas lactantes

En la primera semana post-parto se puede instalar un déficit nutricional que tendrá consecuencias sobre la productividad anual
Viernes 6 octubre 2006 (hace 10 años 2 meses)
Los modernos sistemas de producción porcina están cambiando en gran manera a las cerdas hacia:

1) Una importante reducción el consumo diario de pienso.

2) Importantes diferencias en los requerimientos nutricionales.

3) Efecto carry-over de un ciclo sobre el siguiente.

4) Mayor sensibilidad al stress de tipo ambiental, nutricional o de manejo.

Nosotros nos ocuparemos solamente del primer punto. A nivel práctico hay que centrarlo en las medidas a tomar en la primera lactación y en situaciones de temperaturas elevadas. Trataremos las medidas a tomar más que analizar las consecuencias, las cuales se producen sobre parámetros reproductivos y fundamentalmente los referidos a la producción de leche.

Decir, antes que nada, que el consumo diario de pienso esta más en manos del ganadero que de los propios nutricionistas, mediante la utilización de sistemas de racionamiento agresivos que le permitan llegar cuanto antes (después del parto) a cantidades diarias lo más elevadas posible, siendo esto especialmente cierto con las técnicas de destete precoz y más especialmente en primerizas. En la primera semana post-parto y a consecuencia de un racionamiento excesivo, se puede instalar un déficit nutricional que aun sin reducir la producción de leche tendrá como consecuencia un alargamiento del intervalo destete cubrición fértil y por tanto, de la productividad anual, así como un aumento de la tasa de eliminación de cerdas jóvenes (1º y 2º parto). También es importante indicar que la sobrealimentación en la gestación incide negativamente en el consumo de pienso durante la lactación.

En un artículo reciente en esta misma web mostrábamos las necesidades en lisina y energía para cerdas primerizas y lactantes, que estaban sometidas a un racionamiento bastante agresivo (6 kg diarios a los 6 días de lactación) y que nos conducía al uso de una dieta de 1,57 y 1,15 % de lisina para los primeros 6 días y de 6 a 11 días (Webel et al, 2003 adaptado de Boyd et al, 2003). En el estado de conocimientos actuales nadie discute ya que las cerdas en primera y segunda lactación precisan niveles de lisina más altos si es que no se quiere afectar el tamaño de la camada en partos subsiguientes. (Por citar algunos autores: Touchette KJ et al, 1998; Musser et al, 1998; Silveira Cota T, 2003; Paiva FB et al., 2005). Recordar que los niveles de lisina muy altos pueden empeorar los resultados (sobre todo reproductivos) en cerdas multíparas, de lo que se puede deducir el uso de programas de varios piensos en cerdas lactantes, algo difícil de llevar a la práctica.

Cuando se habla de bajo consumo en la lactación es frecuente recomendar el uso de dietas más concentradas o, lo que es lo mismo, con mayores contenidos en grasa, cuyo efecto queremos comentar:

1) El efecto de una mayor concentración sólo se consigue si se mantiene la relación energía - aminoácidos; con ello se logra un aumento del consumo energético, una menor pérdida de peso corporal y un aumento del peso de la camada. Falta por definir los posibles efectos de la interacción con dietas de gestación muy fibrosas.

2) Es frecuente recomendar el uso de fuertes cantidades de grasa en la dieta. A nivel práctico, decir que si lo importante es el consumo diario no puede añadirse una cantidad superior a aquella que permita mantener una textura adecuada del pienso (sea harina o gránulo, húmedo o seco). Cuando la energía de la dieta es a base de almidones también se produce una alta retención energética de la camada, junto a un balance menos negativo para la cerda (siempre comparando con energía procedente de la grasa), sin olvidar la relación positiva con el eje insulina y reproducción. Lo importante es pues, que el consumo sea alto, ya que si es bajo no hay efecto del tipo de energía (carbohidratos vs grasa).

3) En condiciones de estrés térmico la mejora del consumo puede lograrse:

a) Aumento rápido del mismo en el post-parto (ad libitum).

b) Dietas concentradas (baja fibra y baja proteína con adecuada suplementación de aminoácidos).

c) En el caso de que el pienso se divida en varias tomas diarias, desviarlas a las horas de menor temperatura.

d) Cuidar el consumo alimentario de los lechones, para mejorar el déficit producido (tanto en la cerda como en los lechones) por una menor producción de leche. Para los lechones las dietas líquidas son las más adecuadas en esta situación.

e) Refrescar el medio ambiente (seguramente más efectivo que las medidas nutricionales). El drip cooling, o el gota a gota, son dos líneas de mejora muy interesantes y que ya se usan en nuestro país (ya en 1988 Mc Glone mejoraba el consumo en cerdas lactantes en un 30 %, por otra parte casi imposible de lograrlo mediante la formulación).

Las conclusiones

1) Adecuada nutrición de las primíparas.

2) Manejo adecuado del pienso (rápido incremento) sobre todo en el inmediato post-parto.

3) Uso de dietas con bajo “heat increment” (fibra y proteína).

4) Refrescar el medio ambiente, aumentar el número de comidas y, a ser posible, darlas en las horas de temperaturas más bajas.

Escribe J Capdevila capde40@terra.es

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