La gestión integral de deyecciones ganaderas

La gestión integral de deyecciones aplica sistemas de múltiple solución dependiendo de factores territoriales. Se gestiona de forma conjunta un grupo grande de explotaciones, las tierras agrícolas disponibles, los sistemas de depuración y los stocks de excedentes. Con este sistema es posible optimizar costes y soluciones. Se actúa con firmeza para reducir el consumo de agua y por tanto la producción de purines.

Miércoles 23 enero 2008 (hace 8 años 10 meses 16 días)

Durante los últimos diez años en Europa se han propuesto diferentes soluciones para un problema: el exceso de deyecciones ganaderas. Normalmente han consistido en la adquisición de tecnologías muy costosas y poco maduras de depuración de purines o en la inversión de grandes cantidades de dinero en el transporte y gestión directa de los purines y estiércoles con destino a la agricultura. El tiempo ha demostrado que el gravísimo problema de la contaminación de las aguas subterráneas con nitratos procedentes de la ganadería intensiva no se ha solucionado.

Teniendo en cuenta el escenario macroeconómico actual, con altos precios de las materias primas, y una perspectiva a medio plazo de precios del combustible también elevados, se prevén aumentos importantes de los costes de depuración, así como de transporte de los purines y estiércoles.

En el cuadro adjunto se expresan los costes de fabricación (en porcentaje) de carne de cerdo (datos medios de referencia):


El peso específico del coste de la alimentación y la mano de obra es mucho mayor que el de la gestión ambiental de la granja. Un coste de 3 euros / m3 de purín gestionado representa 0,03 euros / kg carne. Por otra parte, un aumento del precio de los piensos de un 5% puede aumentar hasta un 15% el coste del producto final.
Por tanto, es evidente que el sector ganadero, tiene capacidad para invertir de forma genérica una cantidad no superior a 3 euros por cada metro cúbico a gestionar de forma integrada (que significa en el fondo que se invierta esta cantidad para el 100% de los purines producidos en una zona). Con este escenario económico se podrían poner en marcha auténticos planes de gestión integral de deyecciones ganadera en la mayor parte de las regiones de España.

La gestión integral de deyecciones aplica sistemas de múltiple solución dependiendo de factores territoriales. Se gestiona de forma conjunta un grupo grande de explotaciones, las tierras agrícolas disponibles, los sistemas de depuración y los stocks de excedentes. Con este sistema es posible optimizar costes y soluciones. Se actúa con firmeza para reducir el consumo de agua y por tanto la producción de purines. Pero esto no es suficiente, pues es necesaria la garantía de que la totalidad de las granjas de todo un territorio realiza los deberes adecuadamente y, por tanto, aplica los criterios del sistema. Se vislumbran como la solución definitiva la aprobación de planes territoriales sectoriales, con validez normativa y de obligado cumplimiento, donde en la totalidad de las granjas de una zona se obligue a entrar en el sistema y, por tanto, se optimicen todos los costes de transporte, depuración y aplicación directa a los cultivos. Sólo es posible optimizar el transporte si se gestiona la totalidad del terreno agrícola de una zona para aplicar purines, y a la vez se dispone de la capacidad legal suficiente como para tomar decisiones tan relevantes como la instalación de grandes depuradoras de purines estratégicamente situadas. Esta opción sólo es posible aplicando planes territoriales sectoriales.

La gestión integral debe incluir, como mínimo, el control de los abonos nitrogenados para la agricultura (químicos y orgánicos), la gestión de todas las explotaciones ganaderas de la zona (porcino, vacuno, avícola y otros), la gestión de todas las plantas de depuración y otros tratamiento y la gestión completa de balsas, depósitos u otros sistemas de almacenaje de purines y estiércoles. Pero sólo un acuerdo sólido entre las administraciones, los propietarios de las fincas agrícolas y el sector ganadero pueden construir un sistema sólido jurídicamente y duradero.

Elementos clave de un sistema integral de deyecciones:


A partir de aquí, las empresas privadas especializadas en gestión de abonos, purines, estiércoles y con capacidad para la optimización de procesos en el territorio realizarán las aplicaciones agrícolas, los almacenajes de excedentes y los tratamientos de depuración según un modelo económicamente competitivo y financieramente viable. Hasta el momento, no ha sido posible un avance hasta este nivel, ni en España ni en la mayoría de países europeos, pero la necesidad de una solución para este grave problema medioambiental es más urgente que nunca.

Existe actualmente la tecnología, a través de empresas que realizarán el servicio integrado, para llegar al éxito si cada una de las partes hace sus deberes. La tecnología tiene que incorporar sistemas de gestión de la información, siempre a través de SIGs, que permitan tomar las decisiones siguientes:

• Maximizar la aplicación a las tierras disponibles, siempre sin exceder los valores de nitrógeno que admiten los cultivos reales.

• Minimizar la aplicación de formas solubles de nitrógeno y maximizar las formas orgánicas.

• Invertir en tecnologías de depuración en los puntos donde se genera el excedente que no puede ser aplicado a los cultivos con un coste razonable.

• Gestionar los excedentes puntuales a través de sistemas de almacenaje colectivo.

• Optimizar la logística de transporte y aplicación de las deyecciones a los cultivos.

• Dar un buen servicio al ganadero y obtener la trazabilidad de la información para relacionarla al final con el producto que sale al mercado.

No es posible aplicar de forma conjunta este sistema de toma de decisiones sin un plan territorial con validez normativa, de forma que todas las granjas se adhieran al sistema. Si no es así, siempre se dará el caso que las granjas que en un momento dado se puedan evitar o puedan minimizar el coste de forma oportunista, lo harán. La gran necesidad de tener una base reguladora importante es poder penalizar, sancionar o actuar de alguna otra forma legal a las explotaciones que lo hagan mal.

Jordi Baucells. Mancomunitat Intermunicipal Voluntaria La Plana. España.

Medio ambiente

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