Welfare Quality®: Medidas en granja

Un breve resumen de las diferentes medidas propuestas para la evaluación del bienestar del ganado porcino en granja

A continuación presentamos un breve resumen de las diferentes medidas propuestas en el protocolo Welfare Quality® para la evaluación del bienestar del ganado porcino en granja. Las medidas se organizan dentro de los 4 principios de bienestar animal.

1. Alimentación
Este principio incluye la ausencia de hambre y sed prolongada. Para el primer criterio, se evalúa la condición corporal mediante inspección visual y palpación de los huesos de la cadera y la columna vertebral (Fig. 1). Para el segundo criterio se considera el número de bebederos, funcionamiento y limpieza.



2. Alojamiento
En este principio se tienen en cuenta 3 criterios. El primero de ellos es el confort durante el descanso, que se evalúa a través de la presencia de bursitis (inflamación de las articulaciones) en las extremidades y la presencia de heces en el cuerpo. El descanso de los animales sobre una superficie dura y abrasiva hace que aparezcan las bursitis, que se clasifican según su número, dimensiones y estado (presencia de necrosis, herida abierta etc). La presencia de heces en el cuerpo indica que los animales descansan sobre una zona sucia, por lo que su confort durante este periodo, también se ve perjudicado.

El segundo criterio es una temperatura efectiva adecuada. El estrés por frío se evalúa a partir de la presencia de animales tiritando o que se apiñan cuando están echados. El estrés por calor se mide a partir de la presencia de animales jadeando.

El tercer criterio es la facilidad de movimiento, y se mide a partir de la disponibilidad de espacio en las distintas zonas utilizadas por los cerdos (densidades, jaulas de maternidad, etc).

3. Salud
El primer criterio de este principio se refiere a la ausencia de lesiones, ya sea por heridas en el cuerpo producidas por peleas o golpes (Fig. 2), lesiones por mordedura de colas o de vulvas y cojeras. El protocolo sólo evalúa cojeras severas (cuando el animal no apoya una extremidad) o muy severas (cuando no puede levantarse).



El segundo criterio es la ausencia de enfermedades. Se evalúan animales con problemas respiratorios (tos, estornudos, rinitis atrófica), digestivos (diarrea, prolapso rectal, estreñimiento), reproductivos (mamitis, prolapso uterino), splay leg en lechones, condición de la piel (inflamaciones generalizadas, quemaduras, sarna), abscesos y presencia de hernias inguinales o umbilicales que dificulten el movimiento de los animales o con signos de necrosis.

El tercer criterio es la ausencia de dolor inducido por manejo, gestión, sacrificio o intervención quirúrgica (por ejemplo, castración o raboteo), y se evalúan los criterios de eutanasia y manejo de los animales enfermos, rutina de limpieza y desinfección, y prácticas de castración y corte de colas.

4. Comportamiento
El primer criterio a considerar es que los cerdos puedan mostrar comportamientos propios de la especie, tales como el comportamiento social y el exploratorio (hozar). Para su evaluación, se realizan observaciones repetidas de los animales y se distinguen, en primer lugar, 2 tipos, animales inactivos (tumbados y durmiendo) y activos (Fig. 3). Los activos se clasifican en los que realizan conductas sociales, conductas de exploración u otras conductas. Dentro de conductas sociales se distingue entre positivas (olisquearse, lamerse) o negativas (morder, desplazar a otro animal, peleas). Dentro de las conductas de exploración se distinguen entre exploración del entorno (cualquier punto del corral excepto bebederos y comederos) y exploración de material de enriquecimiento. En cerdas gestantes también se evalúa la presencia de estereotipias, que se considera una conducta anormal.



El segundo criterio es la relación hombre-animal. Cuando el observador entra en el corral los animales pueden reaccionar ignorándolo, alejándose, acercándose para olisquearlo o huyendo con conducta de pánico (Fig. 4). Esta última es la única de las 4 posibilidades que se valora como muy negativa en el protocolo. Un cerdo miedoso sufrirá un mayor estrés ante cualquier manejo inducido por el hombre, ya sea en maternidad o durante una carga en el camión.


Por último, el tercer criterio evalúa el estado emocional de los animales mediante un test de comportamiento cualitativo en diferentes puntos de la granja. Este test pretende recoger información de como los animales se comportan e interactúan entre ellos y con el entorno.

El proyecto Welfare Quality® ha editado un libro donde se detallan las diferentes medidas y su metodología de evaluación (www.welfarequality.net). Existe un protocolo para cerdos de engorde y otro para cerdas y lechones.

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