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Cambios en bioseguridad para prevenir la introducción de la diarrea epidémica porcina en EEUU

El DEPV ha desafiado los programas de bioseguridad en EEUU por lo que los estándares de higiene se han tenido que elevar a un nuevo nivel para enfrentarse a este virus. Este artículo expone los cambios principales.

Lunes 7 noviembre 2016 (hace 1 meses 2 días)
camila.rodrigue

No es ningún secreto que cuando el virus de la diarrea epidémica porcina (DEPV) entró en Norteamérica en 2013 donde se diseminó rápidamente por toda su industria porcina. Pese a que algunas explotaciones utilizaban con éxito medidas de bioseguridad (incluyendo la localización remota de la granja) para prevenir la introducción del virus de PRRS y de Mycoplasma hyopneumoniae, no fueron suficientes para prevenir la rápida diseminación del DEPV. El nuevo virus se desplazó rápidamente por toda la industria porcina de EEUU durante los meses más fríos del invierno de 2013-2014 y su ritmo no se redujo hasta los meses más cálidos de verano de 2014.

En cierta medida, la naturaleza altamente infectiva de dicho virus le permitió eludir las prácticas sanitarias establecidas. Un lechón recién infectado por DEPV excreta miles de millones de unidades virales en cada gramo de heces y sólo se necesita un pequeño número de dichas unidades para infectar al siguiente lechón no expuesto. Las heces de un lechón que está excretando DEPV siguen siendo infectivas aunque se diluyan 1:100.000.000. Las prácticas de limpieza y desinfección que históricamente producían un ambiente "suficientemente bueno" o "suficientemente limpio" para otros patógenos siguen dejando DEPV completamente infectivos en los camiones o en las salas de parto. Los productores han aprendido el valor de lavar con agua caliente respecto a utilizar agua fría. Se han dado cuenta que tienen que mejorar la higiene para detener el movimiento del virus o para eliminarlo de una granja. Para enfrentarse al DEPV hay que elevar los estándares de higiene a un nuevo nivel.

Al tratar de reducir la diseminación del DEPV, los productores y veterinarios también han hecho mejoras en otras áreas de la bioseguridad. Dichos cambios se centraron en:

  • Ingredientes, procesado y transporte del pienso.
  • Segregación del equipo de transporte.
  • Protocolos de entrada de personas y materiales.
  • Manejo de purines.
  • Retirada de cadáveres.

Pienso. El DEPV se disemina por transmisión oro-fecal, es decir, un lechón no expuesto ingiere el material fecal infectivo excretado por un cerdo infectado. Los ingredientes o el pienso contaminados son una evidente fuente de exposición potencial. Los veterinarios cuestionaron algunos ingredientes, u orígenes de ingredientes, del pienso por la potencial contaminación cruzada. Se puso especial atención en que no se produjera contaminación con hielo/barro que pudieran contener virus durante la recepción de los ingredientes a granel (por ejemplo, el maíz o la harina de soja). En las fábricas de pienso, se limitó, o eliminó, el cruce de camiones/camioneros que traían ingredientes con los camiones/camioneros que se llevaban el pienso. En algunos casos se dedicaron fábricas o líneas específicamente a granjas infectadas o a no infectadas. Se prestó una atención especial a los calendarios y rutas de entrega para que las granjas sanas y las poblaciones de valor elevado recibieran el pienso antes que las infectadas, limpiando y desinfectando los camiones antes de volver a las explotaciones no infectadas. En algunos casos, los productores añadieron un agente específico descontaminante (por ejemplo, formalina) al pienso para reducir todavía más el riesgo.

Equipo de transporte. Además de centrarse en la higiene del transporte, algunos productores/empresas segregaron sus flotas de camiones. Por ejemplo, los separaban entre sitios infectados y no infectados. Los camiones que tenían contacto con mercados finales o puntos de recogida podían ser segregados de los que transportaban reproductores o hacían movimientos internos.

Entrada de personas y materiales. Para reducir todavía más el potencial de introducción del virus por parte de personas o materiales que entrasen en las granjas, se introdujeron o reforzaron los protocolos de entrada. Se utilizaron salas de descontaminación para todos los materiales que entraban y se utilizó el "sistema de entrada danés" para separar más el calzado y la ropa sucios de las zonas de producción limpias.

Manejo de purines. Debido a que la DEP es una enfermedad oro-fecal, el manejo de los purines recibió un cuidado especial. Los productores se dieron cuenta del valor en cuanto a bioseguridad de tener equipamiento dedicado para el manejo del purín en un único sitio o sistema para reducir el riesgo de transmisión lateral. Para los casos en los que era necesario compartir equipos, se establecieron protocolos y checklists para minimizar la exposición entre sitios. Debía evitarse la contaminación cruzada entre el personal que manejaba el purín y su equipo con los cuidadores, camioneros o empleados de la fábrica de pienso (imagen 1).

Separación entre el pienso y el purín es esencial para controlar el DEPV

Imagen 1. Separación entre el pienso y el purín es esencial para controlar el DEPV.

Retirada de cadáveres. El DEPV causa la muerte. Si se trasladan fuera de la explotación, los cadáveres infectados y todas las personas y equipos que han estado en contacto con ellos se convierten en fuentes potenciales de infección. Los puntos de recogida de cadáveres de diversas explotaciones son especialmente peligrosos. El enterramiento en la propia granja, la incineración y el compostaje son los mejores métodos para reducir la transmisión de la enfermedad.

Entre todos los métodos mencionados, los elementos clave fueron la mejora de la comunicación y la formación. Ningún cuidador o conductor concienzudos quieren diseminar la enfermedad. No quieren provocar ninguna enfermedad a los cerdos pero, a veces, la gente no se da cuenta del impacto que tienen sus acciones sobre la bioseguridad y la salud de los cerdos. Prevenir la diseminación del DEPV requiere un nuevo nivel de atención a los detalles. Se necesitó formación a todos los eslabones de la cadena productiva.

La lucha contra el DEPV durante 2013-2014 dejó duras y dolorosas lecciones; pero con esta experiencia, los productores norteamericanos han cambiado muchas de sus prácticas de bioseguridad, lo que ha reducido considerablemente los casos en las siguientes estaciones de riesgo. El tiempo dirá si este éxito se repetirá de nuevo en el próximo invierno.

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