Bienestar porcino en el transporte

Los problemas más comunes son, sin duda, los traumatismos de grado variable en las patas

Martes 23 enero 2007 (hace 9 años 10 meses 14 días)

El cuidado del bienestar porcino no se limita a la fase de la cría de los animales, sino que se extiende también a la fase final de su vida productiva: el transporte al matadero y el sacrificio. A menudo se subestima la importancia del bienestar en estas dos fases. Al contrario, a menudo presentan muchos puntos críticos que se traducen en daños notables de tipo productivo, especialmente en la producción de productos charcuteros típicos. Mientras que la falta de bienestar en la cría genera un estrés de tipo crónico, en la fase de transporte es de tipo agudo.

Rampa de carga mal posicionada. El escalón hasta el camión es demasiado elevado.

Los problemas más comunes son, sin duda, los traumatismos de grado variable en las patas. Las lesiones más frecuentes se presentan como hematomas subcutáneos, fracturas en las articulaciones, tuberosidad isquiática o cuello del fémur. La incidencia de los traumatismos puede oscilar entre el 2 y el 15 %. La causa de tales lesiones son instalaciones inadecuadas: rampas y plataformas de carga (estrechas, resbaladizas o con pendientes excesivas), pasillos de la explotación o del matadero con salientes cortantes, pavimentos resbaladizos. La causa puede también ser de manejo: la mezcla de cerdos de varios orígenes, que implica luchas jerárquicas entre los animales, o la masificación. El origen puede estar muy relacionado con la actitud del operario que, con un manejo expeditivo o demasiado nervioso puede llevar a los animales a moverse de un modo intranquilo en los pasillos y rampas, causando resbalones. El abuso de los punzones eléctricos en los traslados puede producir daños cutáneos en forma de retículos venosos superficiales. La excesiva visibilidad de la vascularización también está relacionada con la duración de las operaciones previas al sacrificio: como mayor es el tiempo entre la salida de la granja y el sacrificio, mayor es la incidencia de este defecto.


Sin llegar a fracturas o contusiones, todas las causas mencionadas producen estrés animal que, por sí mismo, puede conllevar pérdidas económicas. Tras el sacrificio, el glicógeno muscular se convierte en ácido láctico y, tras una serie de reacciones químicas, el músculo se transforma en carne. Si el animal se somete a un estrés previo al sacrificio, el glicógeno muscular ya ha sido parcialmente utilizado, produciéndose menos ácido láctico tras la muerte y una alteración de calidad final de la carne. La alteración de la carne PSE y DFD, pese a tener una base genética, no se expresa si no se produce un estrés pre-sacrificio que produzca un agotamiento del glicógeno muscular.

Otro problema de bienestar en el transporte es la mortalidad, que generalmente tiene dos causas principales (excluyendo las lesiones crónicas del aparato circulatorio): el ahogo por vómito y el golpe de calor. Ambos eventos son más frecuentes si los animales han sido alimentados antes de salir. La falta de ayuno favorece especialmente la mortalidad en condiciones de temperatura y humedad elevadas, asociadas a una elevada densidad de carga. Teniendo en cuenta que en las primeras 18 h de ayuno la pérdida de peso del cerdo es exclusivamente de contenido gastrointestinal, el ayuno pre-sacrificio para reducir la mortalidad debe ser de, al menos, 6-12 h. La duración óptima del ayuno, comprendiendo el tiempo de espera en los corrales del matadero, es de 18-24 h. Una duración mayor determinaría una disminución del peso de la canal y del hígado.

El conocimiento de simples nociones del comportamiento porcino, asociado a una adecuación de las estructuras y una selección genética de los animales más dóciles y manejables, reduce al mínimo el estrés de los animales con consecuencias positivas en su bienestar y la calidad de la carne.

Tabla 1. Principales causas de estrés en el transporte

Tipo de estrés Estrés Efecto Impacto económico
Físico Instalaciones diseñadas o utilizadas de modo incorrecto (pavimentos resbaladizos, salientes cortantes, etc). Contusiones, fracturas, cortes, laceraciones, heridas. Pérdida de piezas económicamente importantes (ej. jamones).
Microclima no adecuado (demasiado caluroso o frío).
Masificación.
Estrés, muerte. Disminución de la producción, empeoramiento de la calidad de la carne, muerte del animal.
Uso de punzones eléctricos. Estrés, vasos marcados. Pérdida de cortes económicamente importantes (ej. jamones), reducción de la calidad de la carne.
Social Mezclas. Contusiones, laceraciones, estrés. Pérdida de cortes económicamente importantes (ej. jamones), reducción de la calidad de la carne.
Manipulación por parte de personal sin la formación adecuada. Contusiones, laceraciones, estrés. Pérdida de cortes económicamente importantes (ej. jamones), reducción de la calidad de la carne.

 

Consejos para un buen transporte:

  • Ayuno de, al menos, 10 h antes del transporte.
  • Los pasillos por los que se traslada los animales al camión deben estar bien iluminados y con una anchura suficiente para que dos cerdos puedan pasar a la vez.
  • Rampa de carga/descarga con una pendiente < 15° o plataforma hidráulica de carga.
  • No utilizar (o utilizar lo menos posible) el punzón eléctrico.
  • No mezclar cerdos de procedencias diversas.
  • Respetar la densidad de carga.
  • Respetar los consejos en cuanto a temperatura y humedad.
  • Reducir al mínimo la distancia a recorrer.
  • Elegir la carretera más corta y en mejor estado.
  • Conducir con prudencia sin acelerones ni frenazos bruscos.
  • Tratar siempre a los animales sin brusquedades. No forzar su movimiento sino aprovecharse de sus características comportamentales.

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