Medidas de bioseguridad en granja contra la Fiebre Aftosa

La mayor parte de medidas de bioseguridad utilizadas en granja contra la fiebre aftosa son las mismas que las utilizadas contra otras enfermedades virales excepto cuando el brote tiene lugar cerca de explotaciones de cerdos, en este caso, las medidas son más estrictas, particularmente la desinfección y la no admisión de visitantes y vehículos.
Viernes 30 marzo 2001 (hace 15 años 8 meses 11 días)
La mayor parte de medidas de bioseguridad utilizadas en granja contra la fiebre aftosa son las mismas que las utilizadas contra otras enfermedades virales excepto cuando el brote tiene lugar cerca de explotaciones de cerdos, en este caso, las medidas son más estrictas, particularmente la desinfección y la no admisión de visitantes y vehículos.

Existen dos grandes diferencias: el virus de la fiebre aftosa puede infectar a vacas, ovejas, cabras y a todos los animales de pezuña hendida y, además, bajo condiciones favorables puede ser transportado por el viento a largas distancias.

Normalmente, cuando se evalúa la bioseguridad de una granja de cerdos, el principal factor es la localización, preferentemente en zonas con baja densidad porcina y tan lejos como sea posible de otras explotaciones porcinas, para la mayoría de explotaciones, al menos 5 Km. En general, para otras enfermedades infecciosas para las cuales los cerdos son huéspedes específicos o afectan a un número reducido de especies, la proximidad de los rumiantes no es importante pero para el caso de la fiebre aftosa tener rumiantes en las proximidades representa un gran riesgo.

Debido a que el virus de la fiebre aftosa puede transportarse a largas distancias y que la inhalación de pequeñas dosis del virus puede causar rápidamente un brote, las medidas de bioseguridad en la granja no son efectivas. No importa si los cerdos se encuentran en explotaciones extensivas o intensivas. Algunos factores ambientales pueden afectar al virus. Los aerosoles se secan rápidamente en climas cálidos y secos y el virus se inactiva. La luz solar también lo desactiva. Lo contrario ocurre en climas fríos, húmedos y lluviosos. Sin embargo, en los dos casos, las noches suelen ser frías y húmedas. El tipo de terreno es importante y debe ser considerado cuando se pretende construir una nueva explotación en una zona de riesgo para esta enfermedad. Las montañas y, en menor grado, las extensiones arboladas dispersarán y harán precipitar los aerosoles del virus.

Tom Alexander.Consultor Veterinario Porcino. Reino Unido

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