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Efecto de la vacunación frente a PRRSV sobre la excreción del virus

Efecto de una vacuna viva modificada de virus de PRRS sobre la excreción de la forma salvaje del virus en una población infectada de cerdos de engorde.

Martes 22 diciembre 2015 (hace 11 meses 16 días)

Artículo

Effect of modified-live porcine reproductive and respiratory syndrome virus (PRRSv) vaccine on the shedding of wild-type virus from an infected population of growing pigs. Daniel C.L. Linhares, Jean Paul Cano, Thomas Wetzell, Joel Nerem, Montserrat Torremorell, Scott A. Dee. Vaccine 30 (2012) 407– 413

 

Resumen del artículo

¿Qué se estudia?

Una forma evidente de reducir los riesgos de infección (o reinfección) de una granja por el virus del síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRSv) es la reducción de la presencia de virus en el medio. Este estudio se diseñó para determinar si el uso de una vacuna de PRRS con virus vivo modificado (VVM) reducía la excreción viral hacia el aire contribuyendo, potencialmente, a mejorar los resultados de un programa de control regional.

¿Cómo se estudia?

Se utilizaron 2014 lechones de 3 semanas libres de PRRSv que se alojaron en dos salas independientes (sin comunicación aérea) (unos 1000 lechones en cada una). A las 8 semanas de vida, el 10% de los lechones de cada sala (2-3/corral) fueron inoculados con PRRSv. A los 8 y a los 36 días postinfección, todos los lechones de una de las salas (grupo vacunado) fueron vacunados con 2 ml de VVM de PRRS MLV, mientras que los lechones de la otra sala recibieron 2 ml de solución salina.

Se tomaron muestras de sangre y de fluidos orales en ambas salas a los 0, 8, 36, 70, 96 y 118 dpi para detectar RNA de PRRSv y anticuerpos mediante PCR y ELISA.

Además se tomaron muestras de aire 6 veces por semana entre los 0 y los 118 dpi que fueron analizadas buscando RNA vírico mediante qPCR.

 

¿Cuáles son los resultados?

En el grupo vacunado se detectó significativamente menos excreción de PRRSv y menos fluidos orales positivos a PRRSv en comparación con los lechones no vacunados.

En el grupo vacunado se detectó RNA de PRRSv en las muestras aéreas durante menos días en total (14 días). Además las muestras positivas a RNA de PRRSv se detectaron durante un periodo más corto de tiempo (25 días).

 

¿Qué conclusiones se extraen de este trabajo?

Este estudio muestra por primera vez que el uso de una VVM de PRRS es una herramienta efectiva para reducir la carga viral de PRRSv excretada por poblaciones infectadas por PRRSv en los fluidos orales y en el aire.

Estos resultados avalan el uso de la vacunación con VVM de PRRS en poblaciones infectadas para mejorar los resultados de un programa de control regional de PRRSv.

 

Enric MarcoLa visión desde el campo por Enric Marco

Es curioso, cuando hablamos de PRRS muchos de los convencionalismos no nos sirven. Por ejemplo, cuando hablamos de bioseguridad, las medidas aplicadas pueden funcionar más o menos en relación al tipo de cepa salvaje que circule en el entorno de la granja pues, como ya sabemos, no todas las cepas poseen la misma capacidad de transmitirse por aire. Cuando hablamos de vacunas, éstas no funcionan tal y como esperaríamos. Si bien es posible que puedan producir una cierta reducción de la excreción o en algunos casos un acortamiento de la duración de los brotes o incluso de la gravedad de los mismos, no confieren una protección al uso, en la que los animales vacunados reducen de modo claro los signos clínicos tal como sucede con otras vacunas como puede ser la vacuna frente al virus de Aujeszky o el circovirus (PCV2). Estas particularidades son las responsables de que no tengamos un criterio único sobre cuál debe ser nuestra actuación.

Sin embargo, y como hemos dicho en comentarios anteriores, tenemos claro sobre qué áreas actuar para devolver una granja a la normalidad y también tenemos claro que, en zonas de elevada densidad, si queremos avanzar en la reducción del riesgo de infección de las explotaciones, los planes de actuación deben ser conjuntos. Entre las medidas conjuntas que deberían aplicarse estarían: la gestión centralizada de la información (comunicación de brotes, secuenciación de virus para seguimiento de los brotes); las acciones sobre el movimiento de animales (restricción de orígenes de reposición o de lechones a engordar); la mejora y monitorización de la bioseguridad; y la aplicación de planes profilácticos comunes. El objetivo de aplicar planes profilácticos conjuntos en estas zonas no es otro que intentar reducir el riesgo de vehiculación del virus. No obstante, este tipo de medidas se recomiendan en base a la experiencia previa de la lucha frente a otras infecciones, concretamente la enfermedad de Aujeszky. Con la enfermedad de Aujeszky está demostrado experimentalmente que los animales vacunados e infectados reducen mucho su excreción viral, para algunas vacunas esta reducción puede llegar a ser de entre 3 y 6 log10. En el caso concreto de la vacunación frente al PRRS la reducción de la viremia en animales infectados también se ha demostrado pero su magnitud es muy inferior, no llega ni a 1 log10, y en muchos casos sólo afecta a la duración de la viremia, con lo que hacer una previsión de cuál será el impacto real de esta medida en un plan de control regional es muy difícil. Puesto que la vacunación de reproductoras está ampliamente extendida, el coste adicional de esta medida es mínimo. Sin embargo, el artículo aporta un dato interesante, en poblaciones vacunadas incluso después de haber sido infectadas, a pesar de que no se afecta la fase de viremia (por lo menos en este trabajo) si se reduce la posibilidad de transmisión del virus por vía aerógena, lo que naturalmente puede ser de gran ayuda en los planes conjuntos de lucha. Aporta por lo tanto, una metodología distinta a la que se ha venido aplicando en algunas de las zonas que ya han iniciado estos planes regionales. Por lo que se desprende del artículo, este tipo de acciones podrían tener un impacto real, siempre y cuando la vacuna se aplicara sobre toda la población (esto es sobre cerdos de cebo y reproductoras). Naturalmente el coste de este tipo de acciones es elevado (especialmente si hablamos de aplicar una doble vacunación en cebo) por lo que el disponer de estudios coste-beneficio facilitaría su implantación.

Del laboratorio a la granja

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