Los problemas de un censo desequilibrado

Existen numerosos trabajos en los que se habla de la importancia de mantener un censo equilibrado en la granja y de cuáles serían los porcentajes objetivo de cerdas en cada parto. En ellos normalmente encontraremos qué motivos explican las diferencias entre granjas en función de la edad del desvieje...

Existen numerosos trabajos en los que se habla de la importancia de mantener un censo equilibrado en la granja y de cuáles serían los porcentajes objetivo de cerdas en cada parto. En ellos normalmente encontraremos qué motivos explican las diferencias entre granjas en función de la edad del desvieje, es decir, en una granja donde se eliminen las cerdas al cumplir el sexto parto, los porcentajes objetivos serán diferentes a otra donde se eliminen una vez que hayan hecho nueve partos. Sin embargo, los objetivos de censo en todas estas granjas tienen algo en común: una distribución decreciente del objetivo a medida que aumenta el nº de partos, es decir, los mayores porcentajes siempre deben ser de cerdas jóvenes.

A lo largo de este artículo intentaremos explicar de un modo sencillo algunas claves para entender por qué los porcentajes objetivos son los que conocemos, qué factores pueden desequilibrarlo y cuales pueden ser sus consecuencias. Para ello nos vamos a basar en una granja en la que el desvieje se produce al octavo parto. En ese caso, el censo objetivo sería el siguiente:

Gráfico 1: Distribución de censo objetivo


Gadd, 2005

Teniendo en cuenta el censo objetivo anterior, trataremos de analizar las repercusiones económicas de un censo desequilibrado, estudiando los resultados productivos y reproductivos en función del número de parto.

EFECTO SOBRE LA PROLIFICIDAD: Empezaremos por analizar la repercusión de un censo desequilibrado en la prolificidad y más concretamente en el número de lechones nacidos vivos (NV). Normalmente las cerdas comienzan su vida productiva con valores no muy elevados de nacidos totales (NT), que van aumentando con el número de parto hasta alcanzar los valores máximos en las cerdas de cuarto a sexto parto.

Sin embargo, el número de nacidos vivos sigue una distribución similar pero la caída comienza en partos más tempranos, ya que el número de lechones nacidos muertos + momificados aumenta a medida que las cerdas envejecen. A pesar de que esta distribución es conocida por la mayoría de productores, vamos a apoyar nuestro artículo en los resultados de parte de nuestra base de datos; utilizaremos 61.400 cerdas y un total de 851.888 partos durante los últimos 10 años. La curva que presentan los lechones nacidos totales y vivos en función del número de parto, es la siguiente:

Gráfico 2: Distribución de los NT y NV según el número de parto


Teniendo en cuenta los resultados anteriores, se observa que las cerdas entre tercer y quinto parto son las que obtienen los mejores resultados de nacidos vivos, por lo que cabría pensar que el mejor censo posible sería aquel en el que los porcentajes de cerdas entre tercer y quinto parto fueran muy elevados. Sin embargo, sería un error ya que ese censo evolucionaría en un año y medio a un censo envejecido y encontraríamos el resultado contrario, es decir, una brusca caída de la producción global de la granja.

EFECTO SOBRE LOS DESTETADOS: Si avanzamos un paso más y analizamos el número de lechones destetados, para las mismas cerdas, el resultado es el que se presenta en el gráfico 3:

Gráfico 3: Distribución de los lechones destetados según el número de parto


Como se puede observar, las cerdas más productivas son las de segundo a cuarto parto, produciéndose a partir de este parto una caída lineal de la producción.

Para continuar con el análisis, estudiaremos el coste del lechón destetado. Si suponemos un coste del parto constante de 250 €, la distribución del coste del lechón destetado según el número de parto sería la siguiente:

Gráfico 4: Distribución del coste del lechón destetado según el número de parto


Según el gráfico 4 los lechones más baratos serían los de las cerdas más productivas, es decir, los de las cerdas entre segundo y cuarto parto.

Por tanto, el análisis en profundidad de la prolificidad y posteriormente de los lechones destetados según el número de parto, demuestra que un censo envejecido podría tener graves consecuencias económicas.

EFECTO SOBRE LA TASA DE PARTOS: A continuación analizaremos la tasa de partos (TP), según el número de parto de las cerdas. Según nuestra base de datos, la distribución de la tasa de partos en función del número de partos es la siguiente:

Gráfico 5: Distribución de la tasa de partos según el número de parto


A la vista del gráfico anterior, es evidente que las cerdas más productivas en términos de fertilidad también comprenden las cerdas de cuarto y quinto parto, por lo que este resultado nos reafirma en la conveniencia de mantener un censo equilibrado.

Según los resultados anteriores, las cerdas jóvenes y viejas son las que peor y más caro producen. Puesto que las cerdas jóvenes nunca deben faltar en la granja, porque son las que asegurarán la producción futura y el equilibrio del censo, podemos concluir que para producir lo más barato posible es necesario seguir estrictamente el plan de desvieje de la explotación y eliminar las cerdas una vez que hayan hecho el parto al que hemos decidido enviarlas a matadero. De esta forma la renovación puede ser la correcta, es decir, la que se ha planificado de antemano, por lo que en todo momento tendremos el máximo número de cerdas más productivas que nos podemos permitir de acuerdo con un censo equilibrado.

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