Lee este artículo en:

Impacto de la alimentación sobre la incidencia cojeras de las cerdas y su vida útil

La cerda debe ser capaz de almacenar suficiente calcio durante la gestación para afrontar las posibles movilizaciones durante la lactación.

Actualmente, los problemas locomotores son la segunda causa de envío de cerdas a matadero (alrededor del 17%) después del fallo reproductivo (alrededor del 45%). Además, en problemas locomotores severos, los animales no pueden ser enviados a matadero y deben ser sacrificados en la misma granja aumentando la mortalidad. En 2013, con la implantación de los alojamientos en grupo, las cerdas deberán desarrollar actividades de desplazamiento y competición de manera más frecuente. Con esta nueva situación, es esperable un aumento de la eliminación de cerdas por problemas de cojeras con el consiguiente acortamiento de la vida útil de las cerdas y el coste que esto supone. Algunos cambios en la alimentación pueden suponer mejoras importantes en la vida útil de las cerdas.

Supervivencia de cerdas tras el primer parto según la dieta

Figura 1. Supervivencia de cerdas tras el primer parto según la dieta.

La aparición de cojeras depende no solo de la alimentación sino de otros factores como el sistema de alojamiento o la genética. Así, los genotipos de gran prolificidad aparecidos en los últimos años tienen un mayor desgaste del sistema esquelético por la carga extra de peso y la mayor producción de leche y fetos. Por otro lado, la implantación de alojamientos en grupo puede aumentar la heterogeneidad de pesos y cerdas con altos pesos pueden sufrir sobrecarga de las articulaciones mientras que cerdas con pesos muy bajos suelen ser más frágiles ante agresiones. Lo ideal sería mantener las cerdas en condiciones corporales (CC) de 3 en la gestación para que disminuyesen hasta el 2,5 en lactación y se recuperasen en la siguiente gestación. En cualquier caso deberían evitarse CC de menos de 2 o de más de 4.Sin embargo, el manejo de la CC en cerdas alojadas en grupo, que pasan de comer alrededor de 7 kg en lactación a 2,5 kg en gestación, es difícil. La restricción de la ingestión aplicada en grupo conlleva un aumento de las peleas que provoca a su vez un aumento de las cojeras. En este caso, proporcionar fuentes de fibra en la alimentación de las cerdas puede ayudar a mantenerlas saciadas y disminuir las peleas. En este caso se han estudiado diferentes fuentes de fibra como parte del concentrado y algunos sistemas experimentales alternativos han probado con éxito el suministro de forrajes separados del concentrado.

Pero la prevención de las cojeras desde un punto de vista nutricional debería empezar con el correcto desarrollo del sistema esquelético de la reposición. Un crecimiento excesivo de las primerizas puede suponer una mala formación de las extremidades y un exceso de peso en los animales. De hecho, la mayoría de las cerdas eliminadas por problemas locomotores suelen ser de primer y segundo parto debido a un mal desarrollo. Así, es importante revisar los programas de alimentación de las primerizas con dietas que incluyan requerimientos especiales de calcio, fósforo y aminoácidos.

La cerda debe ser capaz de almacenar suficiente calcio durante la gestación para afrontar las posibles movilizaciones durante la lactación. Sin embargo, es importante mantener la relación Ca/P ya que demasiado Ca podría dificultar la absorción de P y un nivel bajo de Ca reduce el depósito de fósforo en los huesos. Un ratio Ca/P recomendable sería de 3:1. En este contexto, el uso de fitasas debe tenerse en cuenta en los cálculos. Además del Ca y el P, otros minerales deben tenerse en cuenta en este equilibrio. Una situación de riesgo de acidosis (bajo pH sanguíneo) por exceso de aniones, como el cloro o el sulfato, puede reducir la formación de hueso e incluso inducir perdida de P y Ca de los huesos a la larga. El exceso de estos aniones puede aparecer por el uso de algunos subproductos como DDGS donde se haya utilizado ácido sulfúrico en el procesado y puede ser compensado incrementando los cationes como pueden ser el Na o el K.

Por otro lado, existen evidencias de que la dosis y la forma en que se suministran otros minerales como el Zn, Cu y manganeso afectan la incidencia de cojeras. En particular, el uso de formas de estos minerales unidas a aminoácidos ha demostrado algunos beneficios a iguales dosis que las formas inorgánicas.

Distribución de la severidad de las lesiones en el cartílago (escala de 0 a 3) de animales control o con una dieta con Cu/Mn unidos a aminoácidos

Figura 2. Distribución de la severidad de las lesiones en el cartílago (escala de 0 a 3) de animales control o con una dieta con Cu/Mn unidos a aminoácidos.

Respecto a los aminoácidos, algunos experimentos demuestran que dietas relativamente bajas en lisina durante el desarrollo de las primerizas pueden ser beneficiosas para reducir la incidencia de cojeras. Este efecto se explica por un menor desarrollo de la masa magra del animal que se mantendrá a lo largo de los siguientes ciclos y que disminuirá el peso a sostener por parte del animal. Este efecto está siendo estudiado con mayor detalle pero puede resultar hasta cierto punto peligroso ya que las cerdas con menor masa magra pueden aparentar una menor CC y pueden ser sobreengrasadas de manera involuntaria.

Finalmente, se sabe poco del efecto de las vitaminas en la aparición de cojeras. Una deficiencia de biotina podría favorecer la aparición de cojeras ya que es una vitamina implicada en la correcta formación de las pezuñas. Sería recomendable usar dosis de 400 μg/kg en cerdas alojadas en grupo. Por otro lado, excesos de vitamina A (> 20.000 UI/kg) deberían evitarse ya que podrían interferir en el normal desarrollo del hueso.

Artículos relacionados

Alimentación de la cerda

Comentarios del artículo

Este espacio no está orientado a ser una zona de consultas a los autores de los artículos sino que pretende ser un lugar de discusión abierto a todos los usuarios de 3tres3

Publica un nuevo comentario

captcharecargar

tags