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Desde 1987, el virus del síndrome reproductor y respiratorio porcino
(PRRS) ha minado a nivel mundial la productividad porcina, su rentabilidad y
el estado de ánimo de muchos productores. Durante más de 20 años
se ha debatido sobre el origen del PRRS, pero su ascendencia sigue siendo una
incógnita. Aparentemente, sólo afecta al cerdo. Lo que sigue siendo
seguro es que el virus del PRRS encuentra constantemente la forma de sortear
nuestros mejores esfuerzos de biogestión. El PRRS sigue adelante con
una incesante sucesión de cambios antigénicos que hacen que las
vacunas actuales y otras técnicas de control tengan un escaso valor.

A lo largo de los últimos 20 años se han producido muchas mejoras
en los sistemas de bioseguridad y la industria de los stocks de reproducción
ha establecido granjas exentas y ha demostrado que pueden mantenerse exentas
de PRRS cuando se aplican normas estrictas y cuando las granjas están
aisladas de otras instalaciones de producción de cerdos. Se desconoce
cuál es la distancia de separación idónea, pero cuanto
mayor sea la separación entre explotaciones porcinas, mayores son las
ventajas. A partir de la experiencia documentada, parece que se puede llegar
a producir la introducción de PRRS por vía aerógena desde
distancias de hasta 2,5 millas. En áreas donde la densidad de cerdos
es mayor, esta distancia puede superarse con facilidad. Desde luego, grandes
poblaciones de cerdos en crecimiento positivos a PRRS son un riesgo importante
para cualquier granja de cría, ya sea esa granja en la actualidad positiva
o negativa para PRRS.
A menudo, si las estrategias de gestión no consiguen contener y controlar
a un agente patógeno, se desarrollan numerosos planes experimentales.
Esto se ha puesto en evidencia repetidas veces a lo largo de los años
con el intento de controlar el PRRS cuando la industria porcina comercial le
daba vueltas a muchos planes de vacunación, vacunas comerciales y autógenas,
inoculaciones de suero, la exposición natural y un montón de planes
de introducción genética y otras estrategias. Como ocurre con
muchos otros agentes de enfermedades virales, existe un pase natural para la
inmunidad de la población amplia que, en el caso del PRRS, a menudo elimina
el virus de granjas pequeñas, aún cuando se mantengan en su sitio
los cerdos en crecimiento. Esta misma progresión inmunológica
después de que se haya introducido un nuevo aislado en una granja o sistema,
a menudo nos confunde haciéndonos creer que las intervenciones de gestión
han tenido éxito, cuando en realidad la responsable de la mejoría
observada es la respuesta de la población a la inmunidad que se produce
de modo natural. El sistema de partos por lotes según un plan de una
o dos veces al año es una herramienta natural de eliminación para
el pequeño productor haciendo que el virus no sea “adquirido”
repetidamente a través del semen o de los reemplazos.
La tabla siguiente indica que el valor de erradicar el PRRS de un país,
sistema o granja es significativo en comparación con la erradicación
del virus de la pseudorrabia (PRV) y de la bacteria Mycoplasma hyopneumoniae.
La diferencia significativa cuando se comparan los tres agentes porcinos de interés
económico es que el PRV ha tenido un apoyo generalizado para la erradicación
por parte de organizaciones de productores del cerdo, el estado y las asociaciones
locales, así como del gobierno federal. Las vacunas frente a PRV fueron
sumamente eficaces y el atractivo de los significativos aumentos en las exportaciones
facilitaba este apoyo. Aunque la vacunación como herramienta de erradicación
no es actualmente viable para el PRRS, las penurias económicas y un deseo
de mejorar la productividad y disminuir los costes de producción han reavivado
el interés por la erradicación del PRRS en Estados Unidos y Canadá.
Tabla: Comparación de
PRRS y Mycoplasma con PRV, explorando criterios potenciales para la consideración
nacional de la eliminación del PRRS.
| Criterios
para considerar la erradicación de una enfermedad |
Mycoplasma |
PRRS
|
PRV |
| Viabilidad
biológica y técnica |
Agente
etiológico
|
Bacteria
|
Virus
|
Virus |
Otras
especies afectadas
|
No
|
No
|
Si |
Herramientas
de intervención eficaces
|
Si |
No
|
Si |
Vacunas
eficaces
|
Si |
Mínima |
Si |
Diagnóstico
sencillo y práctico
|
Si |
Si |
Si |
Vigilancia
sensible
|
A
nivel de instalación |
A
nivel de área/instalación |
Nacional/diferencial |
Estrategias
de campo demostradas
|
Mínima
|
Si |
Si |
Modos
de transmisión en la zona conocidos
|
Si |
Incompleto |
Si |
| Costes
y beneficios |
Ahorro
anual estimado de la industria
|
$200,000,000
|
$800,000,000
|
$40,000,000 |
Beneficios
coincidentes
|
Enfermedad
crónica |
Crónica/mortalidad |
Exportaciones
facilitadas |
Beneficios
intangibles
|
Bienestar
porcino |
Bienestar/Moral |
Otras
especies |
Financiación
externa
|
Ninguna |
Ninguna/fondos
de investigación |
Programa
nacional |
Mejoras
en bioseguridad
|
Aislamiento/stock
b |
Aislamiento/semen/transporte/stock
b/filtración |
Aislamiento/stock
b |
| Consideraciones
industriales y políticas |
Compromiso
de la industria porcina
|
Ninguno |
Mínimo/en
desarrollo |
Firme |
Interés
político
|
Ninguno |
Débil |
Firme |
Programa
nacional
|
No
|
No
|
Si |
Previsiones
de indemnización
|
Ninguna |
Ninguna |
Si |
Apoyo
de la industria/gobierno
|
Ninguno |
Ninguno |
Firme |
| Socios
y defensores comunes |
Ninguno |
AASV,
NPB, industria de stock B, universidades clave |
AASV,
NPB, NPPC, gobierno estatal y federal, asociaciones estatales |
Eliminación local y regional de PRRS
La eliminación del PRRS en sistemas de múltiples sitios se ha convertido
en un proceso estándar, especialmente explotaciones que comparten la fase
I y II. Las granjas sin sintomatología clínica que tienen una buena
historia y vigilancia diagnóstica pueden hacerlo por la vía rápida
mediante eliminaciones cíclicas. En esta situación el stock de reemplazo
negativo para PRRS se puede introducir en la granja a modo de control tras el
cierre de 60-90 días a la llegada de nuevos animales. Si los controles
siguen siendo negativos durante 60 días, la granja se abre de nuevo a la
tasa de reposición normal con animales negativos. Otras variaciones de
este plan básico han tenido éxito y cada una depende del conocimiento
específico de la granja y del grado de compromiso del productor.
Las granjas con brotes activos deben ser cerradas a todas las introducciones
durante períodos más prolongados antes de la adición de
controles para que la eliminación sea satisfactoria. El tiempo exacto
de cierre para un buen resultado depende del tamaño de la población,
de la estrategia de cría de lechones, la distribución de partos,
el compromiso de gestión y quizás las características poco
definidas del virus específico presente. El cierre durante doscientos
días desde los últimos síntomas clínicos hasta la
adición del primer control ha sido un buen punto de referencia u objetivo
para la eliminación cíclica en granjas activas. Se han aplicado
con éxito muchas variaciones de la eliminación cíclica
de PRRS y son mejor realizadas por los que conocen la granja y sus limitaciones.
Muchas de estas metodologías diversas están publicadas en actas
y revistas veterinarias especializadas. Las eliminaciones regionales han tenido
éxito así como en varias explotaciones en múltiples sitios
de tamaño grande y medio. Muchas explotaciones aisladas tanto con sitios
I y II como de flujo continuo que han sido cerradas a introducciones genéticas
exteriores se han mantenido negativas para PRRS durante años.
Eliminación de PRRS a nivel nacional
Lo que se necesita para una erradicación satisfactoria a nivel nacional
se puede resumir en unos pocos puntos.
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• El primero y más
importante es un compromiso mayoritario de los productores y sus organizaciones
representativas.
• Reemplazos de verracos/semen y cerdas negativos para PRRS.
• Una serie de planes y programas nacionales organizados por los productores
que reconozcan zonas (áreas, estados, comarcas, etc.) basados en
la situación y la actividad del PRRS.
• Planes de limpieza de granjas individuales y plazos seguidos de
un esfuerzo coordinado.
• Comunicación entre los involucrados.
• Restricciones eventuales del movimiento de cerdos según el
estado del PRRS de las zonas. |
Aunque la vacunación fue esencial en el programa de erradicación
del PRV, no es algo necesario para el PRRS. Una vacuna que redujera universalmente
la propagación proporcionando una protección cruzada entre las numerosas
combinaciones genéticas de virus resultaría de gran ayuda en el
control pero no es necesaria para la erradicación. Existe una gran diferencia
en la ecología natural de los dos virus. El PRV era un virus con un ADN
muy estable que sobrevivía con facilidad tanto dentro como fuera del cerdo.
Los portadores vivos del virus permitían el retorno periódico para
contagiar y eso era frecuente con el PRV. No es así con el PRRS donde no
hay verdaderos portadores. El PRRS es sumamente inestable fuera del cerdo y es
rápida y permanentemente inactivado por el sol, la sequedad, el calor y
la mayoría de los desinfectantes. El virus cuenta con el cambio de su aspecto
antigénico y con encontrar nuevos cerdos susceptibles entretanto. Hay muchos
ejemplos de eliminación con éxito en nuestra industria pero no han
servido de modelo para su erradicación a nivel nacional. En lugar del entorno
económico que tenemos actualmente, esto debería reconsiderarse como
una oportunidad para mejorar significativamente la eficiencia, reducir inversiones
y mejorar nuestra competitividad mundial y el potencial de exportación
después de la recesión. En EEUU es necesario reducir el tamaño
de las granjas de cerdas antes de recuperar la rentabilidad del mercado. El cierre
de las granjas y la eliminación cíclica del PRRS puede aportar esto
mientras se mejora enormemente la economía de producción de la granja
una vez que el mercado mundial recupere el equilibrio.
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