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A lo largo de una lactación de 21 días, que representa un 15% del
tiempo, las cerdas suelen consumir alrededor del 25% del pienso ingerido durante
todo el ciclo reproductivo. La norma general establecida y aceptada en el sector
es que la cerda consuma la máxima cantidad de pienso posible, dado que
un bajo consumo durante la lactación, aunque no suele perjudicar el rendimiento
de la camada, puede comprometer seriamente el futuro reproductivo y productivo
de la madre.
Conseguir que las cerdas consuman la máxima cantidad de pienso durante
la lactación depende de numerosos factores entre los que, sin duda, destacan
tanto a) el potencial genético de producción de leche de la cerda
como b) las características nutritivas, de palatabilidad y tecnológicas
del pienso. Pero, asumiendo un determinado potencial genético de la cerda
y administrando un pienso adecuado, existen otros factores o circunstancias “a
pie de granja” que son el motivo fundamental de esta colaboración.
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1)
Ingestión de pienso durante la gestación: Genéricamente
existe una relación inversa entre el consumo de pienso durante
la gestación y la ingestión en la lactación posterior.
Para algunos autores el consumo de EM en lactación se reduce en
0.5 Mcal por cada 1.0 Mcal en exceso ofrecida durante la gestación.
Resultados recientes indican que esta reducción es significativa
a partir de consumos medios en gestación superiores a 2.2-2.3 Kg/d
y que suele ser superior en cerdas multíparas que en primíparas.
Por otra parte, administrar piensos fibrosos en gestación (12%
FB, 30% FND) mejora el consumo durante la lactación, en especial
y significativamente durante los primeros 10 días.
2) Manejo de la alimentación: Uno de los aspectos
más controvertidos es establecer la curva de ingestión.
Desde un punto de vista académico las cerdas en lactación
se alimentan “ad limitum” pero en la práctica no siempre
es así y muy comúnmente se trata de un “ad limitum
controlado” al procurar que el rechazo sea mínimo. Existen
diferentes protocolos destinados a confeccionar una curva de ingestión
que facilite al máximo consumo de pienso en lactación; desde
ofrecer pienso “ad limitum” desde el segundo día post
parto hasta escalonar la subida hasta mas de dos semanas después
del parto o simplemente administrar el pienso racionado durante todo el
periodo. En cualquier caso no hay razones objetivas que permitan aconsejar
un protocolo en detrimento de los demás y la elección de
un modelo u otro dependerá de otras condiciones de manejo y especialmente
de la cantidad y calidad de la mano de obra disponible. Por ejemplo, ofrecer
el pienso “ad limitum” durante todo el periodo reduce el consumo
de mano de obra pero generalmente requiere administrarlo en seco; por
el contrario ofrecer el pienso “en sopas” potencia la ingestión
de pienso pero a la vez es muy conveniente evitar la acumulación
de residuos significativos en el comedero. Se puede concluir que, en general,
los protocolos más costosos en mano de obra son menos arriesgados
y, especialmente con cerdas hiperprolíficas, no se debe olvidar
que i) las cerdas que alcanzan antes el pico de ingestión consumen
mas alimento en el global de la lactación y ii) mayores ingestiones
en la primera parte y mitad de la lactación se correlacionan con
mejores rendimientos reproductivos posteriores.
3) Condiciones ambientales: En condiciones mediterráneas
es un hecho probado que la ingestión de pienso de cerdas en lactación
se reduce significativamente durante los periodos calurosos de verano.
De hecho, por su propia naturaleza, la maternidad constituye un alojamiento
térmicamente conflictivo; la temperatura ambiente óptima
para los lechones es siempre entre 5 y 10º C superior a la requerida
por sus madres. La recomendación es siempre crear un doble ambiente
en la plaza de partos, de una parte una zona cálida a nivel de
la camada (“zona de nido”) para que los lechones se sientan
cómodos y confortables y otro ambiente mas fresco a nivel general
de la nave (máximo 25 y mejor 20º C) que no perjudique la
ingestión de pienso de las cerdas. Estas condiciones se pueden
conseguir cuidando los siguientes aspectos: i) realizando un aislamiento
térmico correcto de las naves, ii) manejando adecuadamente la ventilación,
iii) instalando sistemas auxiliares de refrigeración (goteo, “coolers”,…)
y iv) modificando la fórmula y el manejo del pienso en periodos
calurosos; en concreto se trata de aumentar la concentración de
nutrientes y algo también la de energía, de poder ser con
grasa, y de ofrecer el pienso en varias veces al día evitando los
periodos de máxima calor.
4) Disponibilidad y consumo de agua: La ingestión
de agua está directamente relacionada con el consumo de pienso
y el estado de lactación; aumenta con los niveles de PB y minerales
del pienso, con la temperatura ambiente y en algunos estados de enfermedad.
El consumo medio aparente de agua por cerdas en lactación varía
entre 15 y 20 litros por día pero en ocasiones puede superar los
50 l/ animal y día por ello, el suministro de agua en cantidad
y calidad adecuadas es fundamental para alcanzar niveles elevados de ingestión
de pienso en lactación y probablemente resulta más limitante
la disponibilidad que el propio consumo. El sistema recomendado es el
de “ad libitum” en comedero; ya sea a “a nivel”
o con manguera. La utilización exclusiva de chupete requiere que
los caudales sean suficientes.
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En conclusión maximizar el consumo de pienso de las cerdas en lactación requiere considerar y conjugar adecuadamente un conjunto de factores propios de las cerdas y el pienso pero entre los que destacan muy especialmente aquellos que hacen referencia al manejo de la alimentación y de la paridera.
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