Sección, realizada por J. Waddilove, que consta de 5 artículos dedicados íntegramente a cómo limpiar y desinfectar de forma correcta las instalaciones porcinas.

Desinfección

En el artículo anterior vimos la importancia de una limpieza a fondo de las naves, salas y equipos para cualquier programa de bioseguridad eficiente. Si se realiza correctamente disminuirá enormemente la carga de patógenos, tal como demuestra la reducción del 99% en el recuento bacteriano. Sin embargo, el nivel de patógenos potenciales que queda después de la mejor limpieza representa un riesgo grave para la salud de los cerdos y su productividad. Por eso ahora es necesario desinfectar utilizando un desinfectante de amplio espectro. En un próximo artículo trataremos sobre la elección de los desinfectantes, pero en este nos centraremos en su aplicación correcta para maximizar la reducción de patógenos.

Preparación
Los desinfectantes pueden aplicarse de diversas formas pero lo más habitual es un pulverizador de mochila o un sistema de limpieza a presión trabajando a baja presión. En naves grandes se han adaptado con éxito pulverizadores agrícolas.

Dependiendo del método de aplicación, el desinfectante tiene que llevarse a la dilución final o a una solución de almacenaje para su dilución completa durante la aplicación. En ambos casos es vital calcular la cantidad correcta de desinfectante que se va a utilizar y asegurar su mezcla completa. Si el agua de una zona concreta es particularmente dura, deberá ajustarse la mezcla. Del mismo modo, si se va a desinfectar en condiciones muy frías, puede ser necesario añadir anticongelante a la solución, pero hay que tener en cuenta si esto afectará a la actividad del desinfectante y si éste será activo a la temperatura de aplicación. En todos los casos es preferible utilizar el producto inmediatamente después de realizar la preparación.

Equipamientos móviles
Durante la limpieza deben retirarse todos los equipamientos móviles para su posterior limpieza. Después tienen que ser desinfectados mediante un pulverizador o un sistema a presión. Hay que empezar por arriba e ir bajando, asegurándose de cubrir toda la superficie. Los elementos pequeños pueden ser desinfectados por inmersión. Una vez desinfectados pueden ser devueltos a cada sala asegurándose de no recontaminarlos.

Sistema de agua
El sistema de agua debe ser limpiado a fondo y, cuando sea apropiado, los bebederos se desmontarán, limpiarán y se sumergirán en desinfectante. Por las conducciones también se pasará desinfectante. Después se pueden volver a montar los bebederos. Si el desinfectante utilizado no está aprobado para su uso en agua de bebida, todo el sistema debe ser aclarado con agua limpia.

Desinfección de la nave
Ahora es el momento de desinfectar la nave. Hay que hacer una última comprobación visual para asegurarnos que no queden restos de materia orgánica. Ahora ya se puede proceder a aplicar la solución desinfectante uniformemente a toda la superficie para conseguir un remojado completo (esto es más fácil si el desinfectante contiene un surfactante) y un buen tiempo de contacto. Hay que prestar especial atención a las grietas, esquinas, bordes y otras áreas de difícil acceso. Hay que empezar por el techo e ir descendiendo por las paredes y equipamientos fijos para terminar por el suelo. Empezar por el fondo de la nave para finalizar en la puerta. Durante todo el proceso, debe prestarse atención para no reintroducir contaminación con las botas, monos o equipamientos.



Es esencial aplicar el desinfectante a la solución adecuada. Esto puede comprobarse calculando la cantidad que debería aplicarse a una zona concreta y verificar si realmente se consume en las proporciones esperadas. Se trata de un error muy común y puede comportar una desinfección inadecuada o un desperdicio de producto.

Ejemplo de nave bien limpiada Hay que limpiar toda la nave

Durante la aplicación del desinfectante es esencial tomar las medidas sanitarias y de seguridad adecuadas, además de utilizar equipos de protección individual. Los encargados y los operarios deben leer y familiarizarse con las instrucciones y asegurarse de que se cumplan.

Desinfección aérea
Por muy bueno que sea el programa de desinfección todavía queda el peligro de que hayan quedado áreas inaccesibles sin tratar, además de los microorganismos introducidos durante el proceso. Para contrarrestarlo, es recomendable finalizar con algún tipo de desinfección aérea como la termonebulización, nebulización en frío o pulverización. También aquí hay que tener en cuenta que algunos productos requieren precauciones estrictas, mientras que otros pueden ser utilizado de forma más segura.

Finalizado
Una vez realizado lo anterior debe dejarse secar las instalaciones antes de reintroducir cerdos. El tiempo puede ser un factor limitante, por lo que el uso de calor auxiliar puede ser de ayuda. Durante este periodo es importante no permitir la reintroducción de patógenos y una buena solución puede ser el uso de un pediluvio en la entrada de la nave.

Algunos protocolos utilizarán desinfectantes en seco para el suelo en esta fase. Aunque su actividad desinfectante no suele ser muy alta, tienen un tiempo de contacto alto y ayudan a secar el ambiente, lo que es una ventaja.

Finalmente hay que recordar que todo lo que se introduzca en la sala tras la desinfección es un contaminante potencial. Hay que prestar especial atención a los materiales para las camas, los equipamientos reintroducidos y, finalmente, en el caso de salas de parto, puede valorarse la limpieza y desinfección de las cerdas antes de su entrada.

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Primero limpiamos, después desinfectamos29-mar-2010 hace 4 años 7 meses 1 días

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